En la UCI, el dolor es un síntoma con una incidencia aproximada del 50% (moderado severo) tanto en pacientes médicos como quirúrgicos. Su presentación se asocia con la respuesta aguda al estrés fisiológico que genera cambios en frecuencia cardíaca y respiratoria, presión arterial, secreción neuro-endocrina, entre otros. Aproximadamente el 50% de los pacientes admitidos en las UCI son adultos mayores. Esta población generalmente tiene un perfil de riesgo más alto para desarrollar múltiples morbilidades relacionado por la presencia de factores como edad, polifarmacia, malnutrición y ausencia de redes de apoyo. La admisión hospitalaria a un adulto mayor, generalmente implica la admisión a la UCI en algún momento de la hospitalización; el dolor es una de las manifestaciones percibidas con mayor frecuencia por estos pacientes en la unidad.